Empiezan entonces a surgir miles de
ideas que van y vienen y comienza una extraña urgencia de ponerlo en marcha lo
antes posible. Y he notado que la mayoría de veces ese fuerte impulso por
adquirir una cosa o la otra a la larga pasa a ser algo que después ya no le
damos importancia perdiéndose el interés y dejando el plan a medias, aquel que
nos parecía ¡tan maravilloso! Entonces ¿Qué pasó? Fue ¿Un capricho o un deseo del corazón?

